EL ADVIENTO

Recuerdo que cada año mi madrina me regalaba un calendario de adviento. Recuerdo como recorría todos los rincones del calendario, deleitándome con las imágenes de juguetes de madera, copos de nieve, abetos verdes, casitas, dulces navideños, purpurina y ángeles de mejillas sonrosadas. También recuerdo que me tocaba abrir la ventanita cada tres días, puesto que éramos tres hermanos y había que compartir… sonrío al darme cuenta de que aceptaba esta máxima con una dosis considerable de desazón.  Ahora, la nueva generación de hijos en la familia ha tomado el relevo de la tradición. Los observo por encima del hombro cada noche mientras abren el día correspondiente, y me invade una emoción parecida a la de mi infancia. 

Tradición viene de la palabra latina traditio, que tiene su origen en el verbo tradere, que significa entregar. Así que podríamos decir que la tradición es lo que nuestros antepasados nos han entregado, cosa que me parece un buen punto de partida para explicar el origen del Adviento. 

Resulta que los pueblos germanos, durante el frío diciembre, el mes más oscuro del año, recolectaban ramas verdes y les daban forma de corona, enalteciendo así elconcepto de círculo vital. Después les prendían fuego en señal de esperanza por la llegada de la vida y la luz que traería la primavera. 

Más adelante, esta tradición pagana la recogió el cristianismo en sus Coronas de Adviento. Adviento significa “llegada”, y en este caso se refiere al Redentor. Estas coronas de pino o abeto,  llevan cuatro cirios grandes, uno para cada domingo anterior al día de Navidad, así pues, el periodo de Adviento empezaría a finales de Noviembre. Durante estas semanas, cuando llega el domingo, la familia o la comunidad, se reúnen para encender una de estas velas, que significan el amor, la paz, la tolerancia y la fe. 

No fue hasta principios del siglo XX, que empezaron a aparecer los calendarios de Adviento tal y como los conocemos ahora, pensados para complacer a los más pequeños con dulces y pequeñas sorpresas, mientras esperan la Navidad.  Durante este periodo se iluminan las calles, adornamos las casas, mandamos felicitaciones, empiezan los conciertos de villancicos, etc… Se trata, pues, de la preparación para la Navidad.

Sea como sea,  el Adviento corresponde al tramo del calendario anterior al solsticio de invierno, punto álgido de horas de oscuridad. A partir del solsticio la oscuridad empezará a decrecer llevándonos a la primavera. Personalmente, la idea con la que me quedo de este periodo es el “prepararse para”, el disfrutar del camino hacia un momento concreto. No se trata de una idea nueva, es algo que nos repetimos a menudo en nuestro día a día, y sin embargo, el Adviento me parece una oportunidad para ponerlo en práctica.

Fotografías y texto:  Caterina Pérez